CARAS - Boda de Mandy Larraz y Quique Capozzolo

La llovizna resbalaba en los ventanales de la casona. Esto fue
lo primero que miró Amanda Mandy Larraz (41) cuando se despertó
a las ocho de la mañana, el sábado 21. Un rato más tarde, el chaparrón retumbaba
en los cuartos del casco de la estancia “Las Acacias”, en Luján. Inspiró hondo.
La maquilladora, Mónica Bruno, intentó tranquilizarla con
pronósticos optimistas. La lluvia continuó un rato más, hasta que Mandy comenzó
a vestirse. El diseño, de Claudio Cosano, era tan imponente
como las ilusiones de la futura novia al encargarlo: un traje color champagne,
con camisa sobrepuesta sobre el corset, realizada en encaje francés y bordados
de cristales, en la que se destacaban el cuello y los detalles en satén; la
falda, de seda natural, estaba formada por un centenar de volados dispuestos en
forma vertical. Los zapatos de Claude Benard, junto al ramo y
el tocado, con microcristales en tonos oro y champagne —confeccionados por
Eduardo Mariscal -Hugo Peralta—, destacaron su porte nupcial. Luego de
estudiarse en el espejo, Mandy hizo llamar al fotógrafo Paul
Torrillas
y se dejó retratar en diferentes sectores del parque.
Después, del brazo de su tío, caminó sobre una alfombra de seda blanca rumbo al
altar, ubicado al aire libre, frente al casco. Allí la aguardaba Enrique
Quique Capozzolo (56).

La pareja ya había formalizado su casamiento civil el jueves
19, en el Registro Civil de la calle Uruguay. Allí se prometieron amor,
fidelidad y lealtad ante testigos, familiares y un puñado de amigos íntimos.
Ambos consideraron que todos sus afectos merecían compartir ese momento junto a
ellos y así, dos días más tarde, frente a 600 invitados, la doctora Jurevicius
les hizo repetir informalmente sus votos, antes de entregarles la libreta de
casamiento. Hubo aplausos, risas y lágrimas no disimuladas. Entre los presentes
se encontraban Gustavo Bermúdez y su familia, el ex corredor
Osvaldo “Cocho” López, el ex presidente Carlos Menem, el ex
secretario de Turismo Francisco Mayorga y los integrantes más
emblemáticos de aquel Racing campeón de 1966: el técnico Juan José
Pizzuti, Humberto Maschio y Juan Carlos Cárdenas
. También estuvieron
otras glorias futbolísticas como Ubaldo Fillol, Nery Pumpido, Carlos
Tapia y Carlos Pachamé
. Hincha confeso de Racing, el automovilismo y
los deportes invernales, Capozzolo —empresario y ex funcionario de Turismo
menemista— confesó a un grupo de amigos: “Estoy feliz. Esperé mucho este
momento”. De esta manera, aludió a sus ocho años de noviazgo con Mandy y a la
sentencia de su divorcio de Graciela Alfano, dictada en 2006. Los dos hijos que
tuvo con la actual jurado de Bailando por un sueño 2007, Francisco (23) y
Gonzalo (19), fueron los primeros en abrazar a su padre junto a Nicolás (30),
fruto del primer matrimonio de la actriz y vedette. Luego, los tres saludaron
con un beso a Mandy.

En un antiguo galpón reciclado —ambientado por Armando
Cazón
—, se organizó el almuerzo y la fiesta, musicalizada por
Amarante DJs. El menú fue organizado por Carlos
Schuster Catering
, incluyó entrada de fiambres y quesos, con panes
artesanales, seguidos de un pantagruélico asado de distintas carnes rojas y
blanca, acompañado por 140 variedades de ensaladas. En un costado se armó un
rincón de campo, donde a media tarde se sirvieron tortas fritas y mate. Durante
la comida, un cuarteto de jazz interpretó en vivo grandes clásicos del género y
un caricaturista hacía retratos de los invitados.

Los novios iniciaron el baile con el tema That’s Amore, seguido
de Noches de Boda, de Joaquín Sabina. Pero el show de Ricky Maravilla, seguido
del carnaval carioca, demolió cualquier resto de formalidad; los novios fueron
alzados en andas y revoleados por los aires por sus amigos. Capozzolo aprovechó
esta distensión para lucir la camiseta firmada por todo el plantel de Racing
1966. En el momento del brindis, una pantalla gigante mostró un videoclip con
imágenes de la historia de la pareja, realizado por Estudio Paul Torrillas. La
celebración concluyó a la medianoche. Todavía llovía.